Tras ese tiempo de paréntesis, resultó ser que mi afán porque esto funcionase y por mantenerlo vivo fue lo que me había estado consumiendo; y que a pesar de saber que no funcionaría, la insistencia no había hecho más que minarme. A pesar de todo, este tiempo separados es lo que me ha hecho libre.
Acepté esta aventura sabiendo que no era la prioridad, pensando en que todo sería más fácil y más cómodo. Pero eso es lo que me ha mantenido presa, pues desde que acepté eso dejé de ser yo para convertirme en actriz de esta farsa.
Para querer hay que quererse, y tengo que dejar de quererte a ti.
Al final, resulta que ser feliz es una elección.