lunes, 21 de marzo de 2011

En pocas palabras

- Al fin y al cabo -dijo su novia mayor-, cuando pertenecemos al bando mayoritario de los que excluyen, todos estamos más tranquilos que cuando pertenecemos a la minoría de los excluidos. "¡Buf! Menos mal que ése no soy yo", pensamos. Básicamente, ocurre lo mismo en todas las épocas y en todas las sociedades; sólo que, cuando se está en un bando con mucha gente, acaba por no dársele demasiada importancia.

- Cuando se está en el bando de la minoría, no se puede evitar darle importancia.

- Es cierto -dijo ella, con voz apesadumbrada-. Pero, por lo menos, si te encuentras en esa situación, quizá puedas utilizar la cabeza por ti mismo.

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