Nunca traspasar el umbral de una puerta costó tanto. Ese trozo de madera separa dos grandes etapas de mi vida. Dejaba atrás la universidad, las fiestas de los jueves, los interminables días de biblioteca, los madrugones para llegar a clase... Pero eran otras cosas las que más me pesaban al pasar a la nueva etapa. Llevo dos días escasos de "nueva vida" y echo de menos muchos de los detalles de mi antigua etapa. Mi tía y mis primas (y sus hijos) son lo que más echo en falta en estos momentos. Han sido como mi madre y mis hermanas/os respectivamente allí. Siempre han estado ahí cuando más me hacía falta y cuando menos también. Solo con mirarme sabían perfectamente que algo no marchaba como debiera o que alguna cosilla me preocupaba más de lo necesario.
Han sido muchísimos "tuppers" de arroz a la cubana (el de mi tía es el mejor que he probado en el mundo entero, jaja), muchos cafés después de comer "rajando" de arriba a abajo al famoseo, muchas conversaciones telefónicas porque "ONO" invita, muchas frases míticas, como "ponte el chori, que es lo que te falta para estar estupenda"o "yo tengo figa para esto y para más"... Miles de sensaciones que con mis propios hermanos o padres no he vivido, pero con ellas sí.
Cuando son las 20.00h miro el reloj pensando "los críos están apunto de llegar" (mis primos pequeños) y parece que aún les oigo decir en voz bajita "abuelita, está Ana?". Echo de menos muchísimas cosas de la vida que mi tía y mis primas me regalaron en Alicante. Si no hubiera sido por ellas, no habría disfrutado tanto de la "vida universitaria" que por suerte pude vivir. Porque eran "mis compis de piso".
Pero he cruzado ese umbral, estoy al otro lado y tengo que mirar hacia delante. Me expongo a la etapa que solidificará mi futuro ( y el de mis hijos), empiezo a construir la vida que quiero vivir y todo lo que aprendí en la anterior etapa ahora lo pongo en práctica. Ahora es cuando realmente me llevaré las "bofetadas" de la vida y cuando caeré para volver a levantarme. En esta etapa me rodeo de otras personas, a las que quiero muchísimo y de las que en próximas entradas hablaré (gracias por estar ahí, al otro lado del teléfono, del privado o "in situ", en mi casa cuando más me ha hecho falta).
"El botox no siempre es el mejor final."
perla que emotivo, es muy bonito. así es la vida, vamos quemando etapas, tenemos q aceptarlo y seguir adelante. lo único que puedo decirte es que MUCHA SUERTE EN ESTA NUEVA, espero compartirla contigo de la misma forma que esta que has dejado.tq
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